Irán lanzó nuevos ataques el jueves contra Israel, bases estadounidenses y países en todo Oriente Medio, amenazando a Estados Unidos “llegará a lamentar amargamente” el hundimiento de un buque de guerra de Teherán en el océano Índico y un líder religioso pidió “la sangre de Trump”, mientras Israel dijo que continua sus ataque en territorio iraní.
Israel anunció la llegada de varios ataques con misiles y las sirenas antiaéreas se activaron en Tel Aviv y Jerusalén. La televisora estatal iraní reportó ataques adicionales que también tuvieron como objetivo bases estadounidenses.
El ejército de Israel indicó que atacó 80 objetivos en Líbano vinculados al grupo político-militar Hezbollah, que cuenta con el respaldo de la República Islámica, en las últimas 24 horas, y que una oleada de ataques contra Irán alcanzó sitios de lanzamiento de misiles balísticos de largo alcance, entre otros puntos.
“Recuerden mis palabras: Estados Unidos llegará a lamentar amargamente (el) precedente que ha sentado”, dijo en un mensaje en redes sociales.
El ayatolá Abdollah Javadi Amoli, en una de las pocas declaraciones de clérigos iraníes hasta ahora, hizo recientemente en la televisora estatal al “derramamiento de sangre” tanto israelí como de “la sangre de Trump”.
“Luchen contra el opresor Estados Unidos, su sangre está sobre mis hombros”, apuntó en un inusual llamado a la violencia por parte de un ayatolá, uno de los rangos más altos dentro de la jerarquía clerical chií.
Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el sábado, al lanzar una oleada de ataques contra el liderazgo de Irán y donde perdió la vida su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y golpeando su arsenal de misiles y sus instalaciones nucleares. la intención de los aliados es derrocar a la teocracia iraní, pero las metas exactas y sus plazos han cambiado repetidamente desde entonces, apuntando a un conflicto de duración indefinida.
La guerra se ha cobrado la vida de más de 1.200 personas en Irán, de más de 70 en Líbano y de alrededor de una docena en Israel, según las autoridades de esos países. Además, ha interrumpido el suministro de petróleo y gas en el mundo, complicó el transporte marítimo internacional y ha dejado varados a cientos de miles de viajeros en Oriente Medio.





