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Hallazgo en Nueva Jersey podría aportar nuevas pistas sobre el origen de la vida en la Tierra

Nueva Jersey, EE. UU. Un meteorito que impactó una vivienda en la ciudad de Hillsborough ha despertado el interés de la comunidad científica tras revelarse que contiene compuestos considerados fundamentales para estudiar el origen de la vida en la Tierra.

El análisis, realizado por investigadores del Instituto SETI en colaboración con el Centro de Investigación Ames de la NASA, determinó que la roca espacial alberga carbono, aminoácidos y otras moléculas prebióticas, elementos que podrían ofrecer nuevas pistas sobre los materiales que llegaron al planeta durante sus primeras etapas de formación.

Los especialistas identificaron el meteorito como una rara condrita carbonácea del tipo CM1/2, un material primitivo que presenta una alteración por agua superior a la observada en la mayoría de los meteoritos de características similares recuperados hasta la fecha.

De acuerdo con el estudio publicado en la revista Science Advances, los fragmentos también conservan evidencias de haber estado expuestos a fluidos salinos concentrados en la superficie de un antiguo asteroide, un fenómeno que, según los investigadores, no había sido documentado anteriormente en este tipo de cuerpos celestes.

El científico Peter Jenniskens, autor principal de la investigación, destacó que este hallazgo representa una oportunidad excepcional para comprender mejor la evolución química de los primeros objetos del Sistema Solar y los procesos que pudieron favorecer la aparición de los componentes básicos de la vida.

El meteorito, bautizado como Hillsborough, cayó el pasado 16 de julio luego de ingresar a la atmósfera terrestre a una velocidad aproximada de 14.4 kilómetros por segundo. Decenas de personas en varios estados del noreste de Estados Unidos reportaron haber observado el brillante fenómeno antes de que la roca se fragmentara.

El propietario de la vivienda relató que escuchó un fuerte estruendo y descubrió un agujero en el techo de su dormitorio principal. En el interior encontró fragmentos negros, polvo y escombros esparcidos sobre la cama y el suelo, además de percibir un intenso olor a azufre.

Los investigadores resaltaron que la rápida actuación del dueño de la casa, quien preservó cuidadosamente los restos utilizando guantes desechables y recipientes adecuados, fue determinante para evitar la contaminación de las muestras y facilitar su estudio.

Parte de los fragmentos recuperados será incorporada a la colección del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, donde permanecerán disponibles para futuras investigaciones científicas.

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