Mongomo, Guinea Ecuatorial.– Durante una multitudinaria misa celebrada en la ciudad de Mongomo, el papa León XIV hizo un llamado a construir un futuro basado en la esperanza, la justicia y la dignidad humana en Guinea Ecuatorial, país marcado por profundas desigualdades sociales pese a su riqueza petrolera.
Ante unos 100,000 fieles congregados en la basílica de la Inmaculada Concepción —uno de los templos más grandes de África Central— el pontífice reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la nación africana. En su homilía, pronunciada en español, planteó una pregunta directa: “¿De qué tiene hambre hoy este país?”, a lo que respondió señalando la necesidad urgente de un futuro con oportunidades y equidad.
El acto contó con la presencia del presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien lleva más de cuatro décadas en el poder, así como de su familia, incluido el vicepresidente Teodoro Nguema Obiang Mangue, figura envuelta en controversias judiciales internacionales.
Durante su intervención, el papa exhortó a la población a no esperar pasivamente los cambios, sino a asumir un rol activo en la construcción del porvenir del país. “El futuro está en sus manos”, afirmó, al tiempo que instó a trabajar por el bien común por encima de intereses particulares.
El mensaje papal también incluyó una crítica implícita a las desigualdades sociales, al pedir que se amplíen los espacios de libertad y se respete la dignidad humana, especialmente de los sectores más vulnerables, como los pobres, las familias en dificultad y los reclusos que viven en condiciones precarias.
La visita del pontífice, bajo el lema “Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza”, se produce en un contexto de cuestionamientos al gobierno por parte de organizaciones opositoras y grupos de derechos humanos, que denuncian la concentración del poder y la falta de libertades.
A pesar de contar con importantes recursos naturales, especialmente petróleo, Guinea Ecuatorial enfrenta altos niveles de pobreza, con más de la mitad de su población viviendo en condiciones precarias, según organismos internacionales.
En otro momento de su agenda, el papa bendijo la primera piedra de una nueva iglesia en la futura capital del país, en un gesto simbólico que refuerza su mensaje de fe y renovación.
La visita a Guinea Ecuatorial marca la última etapa de su gira por África, en la que ha reiterado llamados a la justicia social, la paz y la solidaridad entre los pueblos.





