Washington, EE. UU. — El secretario de Estado, Marco Rubio, rechazó categóricamente versiones periodísticas que aseguran que funcionarios estadounidenses habrían solicitado a Cuba apartar del poder al presidente Miguel Díaz-Canel.
A través de su cuenta en la red social X, el jefe de la diplomacia estadounidense calificó como “falso” un reporte publicado por The New York Times, y criticó duramente a ciertos medios por, según dijo, basarse en fuentes poco confiables.
El artículo en cuestión señalaba que representantes de la administración del expresidente Donald Trump habrían planteado a La Habana la posibilidad de sustituir a Díaz-Canel, aunque sin promover un cambio total del sistema político cubano. Sin embargo, Rubio no aclaró si su desmentido abarcaba la totalidad del contenido o aspectos específicos del informe.
Tensiones y antecedentes
Rubio, de origen cubano-estadounidense y con una larga trayectoria política vinculada a temas de política exterior hacia la isla, ha defendido durante años la necesidad de poner fin al modelo comunista instaurado tras la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959.
Las declaraciones se producen en un contexto de renovadas tensiones entre Washington y La Habana, marcadas por discursos firmes y posturas enfrentadas sobre el futuro político de Cuba.
Reacciones desde La Habana
Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel respondió con un mensaje de firmeza, asegurando que el país mantendrá una “resistencia inexpugnable” ante cualquier presión externa.
Estas palabras llegan luego de que Donald Trump expresara públicamente su deseo de “tomar” y “liberar” la isla, en medio de contactos con autoridades cubanas, lo que ha generado preocupación y debate en el ámbito internacional.
Un escenario incierto
El cruce de declaraciones refleja la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, así como la sensibilidad política que rodea cualquier posible cambio en la isla.
Mientras tanto, las versiones contrapuestas mantienen la atención sobre el rumbo de la política exterior estadounidense y el futuro del liderazgo cubano.





