El Senado de Estados Unidos dio luz verde este jueves a un plan de financiamiento de 70.000 millones de dólares destinado al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza, con el objetivo de reabrir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que permanece parcialmente cerrado desde febrero por falta de recursos. La aprobación se produjo con 50 votos a favor y 48 en contra, mostrando la fuerte división política en la Cámara Alta.
Los demócratas han mantenido bloqueada la asignación de fondos, reclamando reformas migratorias tras la muerte de dos manifestantes durante operativos federales en Mineápolis. Para avanzar, los republicanos recurrieron a la conciliación presupuestaria, un mecanismo legislativo que permite aprobar la medida con mayoría simple en el Senado, en lugar de los 60 votos normalmente requeridos. Este mismo procedimiento se utilizó el año pasado para aprobar los recortes fiscales promovidos por la administración Trump.
El líder republicano John Thune indicó que el proceso para restaurar el funcionamiento completo del DHS constará de varias etapas, pero aseguró que al final permitirá garantizar la seguridad fronteriza. Desde el 14 de febrero, cuando comenzó el cierre parcial del DHS, aeropuertos y operaciones federales se han visto afectados, generando retrasos y complicaciones en la vigilancia migratoria.





