KIEV.- Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas durante una nueva oleada de ataques rusos contra varias ciudades de Ucrania, una ofensiva que afectó especialmente a Kiev y provocó daños en la histórica catedral de la Dormición, ubicada dentro del Monasterio de las Cuevas, uno de los principales símbolos religiosos y culturales del país.
Según las autoridades ucranianas, cinco personas fallecieron y otras 34 resultaron heridas en la capital, donde múltiples barrios fueron alcanzados por los bombardeos. Otras cinco víctimas mortales se registraron en la ciudad de Járkov, entre ellas cuatro miembros de los servicios de emergencia y un funcionario municipal. Una persona más murió en la región de Jersón, en el sur del país.
Los ataques generaron incendios en distintos puntos de Kiev, incluyendo el complejo monástico conocido como la Lavra de Kiev-Pechersk, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Las llamas alcanzaron parte de la cubierta de la catedral de la Dormición, mientras equipos de emergencia trabajaban para controlar el fuego y evaluar los daños.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, acusó a Rusia de atacar deliberadamente el recinto religioso mediante drones y calificó el hecho como uno de los mayores atentados contra el patrimonio cristiano ucraniano desde el inicio de la guerra.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia negó haber dirigido ataques contra el monasterio y aseguró que los daños fueron causados por la caída de un misil del sistema de defensa aérea Patriot utilizado por Ucrania.
La Unesco condenó el incidente y expresó su disposición a colaborar con las autoridades ucranianas en la evaluación de los daños sufridos por el conjunto arquitectónico, considerado uno de los monumentos religiosos más importantes del mundo ortodoxo.
Mientras tanto, el ejército ruso informó haber ejecutado una operación aérea masiva contra instalaciones industriales y objetivos militares en diversas regiones ucranianas. Según la Fuerza Aérea de Ucrania, durante la ofensiva fueron lanzados 70 misiles y 611 drones, de los cuales una gran parte fue interceptada por las defensas antiaéreas.
En paralelo al ataque ruso, las autoridades de Rusia reportaron la muerte de tres personas en la ciudad de Tula, situada al sur de Moscú, como consecuencia de un ataque ucraniano con drones.
La nueva escalada militar se produce en un momento de intensa actividad diplomática internacional. Zelenski aprovechó la ocasión para solicitar a los líderes del Grupo de los Siete (G7) un incremento de la presión sobre Moscú y más apoyo en materia de defensa aérea, con el objetivo de reforzar la protección de las ciudades ucranianas frente a futuros ataques.
El conflicto, que se prolonga desde hace más de cuatro años, continúa generando graves consecuencias humanas, materiales y culturales, mientras la comunidad internacional mantiene los esfuerzos para encontrar una salida negociada a la guerra.





