Las exportaciones de aguacate mexicano hacia Estados Unidos podrían verse afectadas nuevamente tras la suspensión temporal de las inspecciones agrícolas que realiza personal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en el estado de Michoacán, principal productor y exportador de este fruto en México.
La medida fue adoptada debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad de los inspectores estadounidenses encargados de verificar el cumplimiento de los requisitos sanitarios y fitosanitarios necesarios para autorizar el ingreso del aguacate al mercado estadounidense.
El proceso de exportación depende de la certificación realizada por inspectores del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS), quienes revisan que los huertos y las empacadoras cumplan con las normas establecidas en el programa de exportación del aguacate Hass, garantizando la calidad, inocuidad y sanidad del producto.
Las autoridades aclararon que la suspensión no está vinculada con problemas en la calidad del aguacate, sino exclusivamente con una alerta de seguridad que afecta las operaciones del personal estadounidense en Michoacán, una región que durante años ha enfrentado situaciones de violencia, extorsión y presencia de grupos del crimen organizado.
No es la primera vez que ocurre una interrupción de este tipo. En febrero de 2022, el USDA suspendió temporalmente las inspecciones después de que uno de sus inspectores recibiera amenazas mientras realizaba labores en el municipio de Uruapan. En aquella ocasión, las actividades fueron reanudadas tras la implementación de medidas de seguridad acordadas entre los gobiernos de México y Estados Unidos.
El aguacate es uno de los principales productos agrícolas de exportación de México hacia el mercado estadounidense. Solo en 2025, las ventas de este fruto alcanzaron aproximadamente 3,650 millones de dólares, convirtiéndose en una importante fuente de ingresos para miles de productores, empacadoras, transportistas y trabajadores del sector.
Especialistas advierten que, si la suspensión se prolonga, podrían registrarse retrasos en los envíos, pérdidas económicas y afectaciones en toda la cadena de producción y comercialización del aguacate mexicano.





