El flujo de tecnología, conocimientos técnicos e innovación procedentes del extranjero hacia Rusia se ha reducido a niveles que no se observaban desde hace más de tres décadas, en un nuevo indicio del creciente aislamiento tecnológico que enfrenta el país.
Según estimaciones del Instituto de Estudios Estadísticos de la Escuela Superior de Economía (HSE), durante el período analizado los solicitantes internacionales presentaron apenas 4.701 solicitudes de patentes ante Rospatent, la agencia estatal rusa encargada del registro de propiedad intelectual. La cifra representa una caída interanual del 9,5 % y un desplome cercano al 60 % frente a los niveles registrados antes de la invasión a gran escala de Ucrania.
El registro de patentes por parte de empresas y desarrolladores extranjeros constituye uno de los principales mecanismos formales para introducir tecnología y conocimientos especializados en el mercado ruso. También permite proteger las innovaciones frente a copias no autorizadas y establecer mecanismos de comercialización y licenciamiento.
Los datos actuales reflejan la profundidad del retroceso. Las solicitudes de no residentes ya se encuentran por debajo de las 5.311 registradas en el año 2000 y muy lejos del máximo alcanzado en 2010, cuando se aproximaron a las 14.000 solicitudes.
Estados Unidos, Alemania y Japón reducen su presencia
El repliegue ha sido especialmente pronunciado entre algunas de las principales potencias industriales y tecnológicas de Occidente.
Las solicitudes procedentes de Estados Unidos descendieron de unas 2.400 a apenas 745. En el caso de Alemania, la reducción alcanzó el 84,4 %, pasando de aproximadamente 1.300 solicitudes a 203.
Por su parte, Japón registró una caída del 75 %, al pasar de unas 1.200 presentaciones a solo 288.
La disminución de las solicitudes extranjeras también tuvo un impacto sobre el volumen total de patentes tramitadas en Rusia. En conjunto, el país contabilizó 26.494 solicitudes, alrededor de un 25 % menos que las registradas antes de la guerra.
La innovación rusa no logra compensar la retirada extranjera
El retroceso de la tecnología extranjera se produce mientras Moscú intenta impulsar una política de sustitución de importaciones destinada a reducir la dependencia de productos, componentes y conocimientos occidentales.
Sin embargo, los datos disponibles muestran que la innovación nacional no ha conseguido compensar el vacío dejado por los actores extranjeros. Las solicitudes de patentes de origen ruso aumentaron apenas un 1,4 %, hasta alcanzar 21.793.
El limitado crecimiento de la actividad innovadora coincide además con un reducido nivel de inversión en investigación y desarrollo. Actualmente, Rusia destina alrededor del 0,97 % de su PIB a I+D, una proporción inferior a la de países como Malasia, con el 1,01 %, y Lituania, con el 1,05 %.
La brecha es todavía mayor frente a los países que encabezan los indicadores mundiales de inversión científica y tecnológica. Israel, por ejemplo, destina alrededor del 6,35 % de su PIB a investigación y desarrollo.
En este escenario, la caída de las patentes extranjeras no solo refleja el repliegue de empresas internacionales del mercado ruso, sino también las dificultades de Moscú para sustituir rápidamente el conocimiento y la tecnología que dejaron de llegar desde el exterior. El resultado es un panorama de mayor aislamiento tecnológico, con una innovación doméstica que, por ahora, no muestra un crecimiento suficiente para cubrir la brecha.





