WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes una medida temporal para aumentar la oferta de carne de res en el mercado estadounidense y contribuir a reducir los elevados precios que enfrentan los consumidores.
La iniciativa permitirá durante los próximos 90 días la entrada de hasta 300,000 toneladas métricas de carne destinada a la producción de carne molida sin pagar aranceles, fuera de los límites establecidos por las cuotas habituales de importación.
Trump afirmó que el acuerdo contempla que el producto importado llegue a los consumidores con un precio aproximadamente 25 % inferior al valor actual del mercado, con el objetivo de aliviar el costo de uno de los alimentos que más presión ha ejercido sobre los presupuestos de las familias estadounidenses.
El mandatario atribuyó parte del incremento de los precios a la reducción del número de cabezas de ganado en Estados Unidos y aseguró que la medida busca atender las necesidades inmediatas de los consumidores mientras el país trabaja en la recuperación de su producción ganadera.
“Este acuerdo reducirá los precios para los estadounidenses”, sostuvo Trump en una publicación difundida a través de su red social Truth Social.
Aún no se conocen los detalles del acuerdo
Aunque el presidente presentó la decisión como un acuerdo destinado a abaratar la carne, su Administración todavía no ha divulgado información sobre los países que podrían beneficiarse de la medida, las empresas involucradas o las condiciones específicas de las importaciones.
Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Agricultura han ofrecido hasta el momento detalles adicionales sobre cómo se distribuirá el nuevo contingente de carne libre de aranceles.
La medida se produce en un momento de fuerte presión sobre los precios de la carne vacuna. Según datos del Buró de Estadísticas Laborales, el precio promedio nacional de la carne molida se situó alrededor de 6.80 dólares por libra en julio, impulsado en buena medida por la limitada disponibilidad de ganado.
Presión sobre los consumidores
La carne de res se ha convertido en uno de los productos que más preocupan a los consumidores estadounidenses debido a sus aumentos de precio. Los datos oficiales de inflación mostraron que en mayo el costo de un bistec era aproximadamente 15 % superior al registrado un año antes.
La situación ha llevado al Gobierno a buscar alternativas para incrementar la oferta, al tiempo que intenta fortalecer la producción ganadera nacional.
Entre los principales proveedores de carne vacuna de Estados Unidos durante este año figuran Brasil, Australia, Canadá, México, Nueva Zelanda y Uruguay.
La decisión también coincide con el proceso de normalización de las importaciones de ganado mexicano. A finales de julio, el Departamento de Agricultura anunció que se preparaba la reanudación de esas compras, suspendidas durante más de un año debido a diferencias relacionadas con las medidas para combatir un parásito que afecta al ganado.
México había enviado a Estados Unidos más de un millón de cabezas de ganado durante 2024, de acuerdo con estimaciones de ambos gobiernos.
Carne vacuna queda fuera de algunos aranceles
El anuncio se produce además en medio de la política comercial impulsada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca, caracterizada por la imposición de nuevos aranceles a numerosos socios comerciales.
La carne de res quedó excluida de una tasa arancelaria global del 10 % aplicada temporalmente a diversas importaciones, mientras que Washington también ha eliminado determinados gravámenes sobre productos agrícolas procedentes de Brasil, entre ellos la carne vacuna.
Con la nueva medida, el Gobierno estadounidense busca aumentar rápidamente la disponibilidad de carne molida y moderar sus precios, mientras apuesta por una recuperación de la cabaña ganadera nacional que permita reducir la dependencia de las importaciones en el futuro.





