Beijing, 13 de mayo de 2026 – El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó este miércoles a Beijing para sostener conversaciones con su homólogo chino, Xi Jinping, en un contexto de alta complejidad internacional, marcado por disputas comerciales, la guerra en Oriente Medio y la situación de Taiwán.
La visita de Trump, la primera en más de ocho años a China, estaba prevista inicialmente para marzo, pero se pospuso debido al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La agenda oficial contempla encuentros formales entre ambos líderes durante jueves y viernes, incluyendo un banquete de Estado y una recepción de té en el Gran Salón del Pueblo.
Antes de despegar de Washington, Trump declaró que el comercio sería el tema principal. “Hay muchos asuntos que discutir con el presidente Xi, pero lo más importante es la economía”, señaló.
Prioridad: relaciones económicas
Las delegaciones se centrarán en fortalecer la tregua comercial alcanzada el otoño pasado, que incluyó la reducción de algunos aranceles y flexibilización de ciertas restricciones. Trump viaja acompañado por altos ejecutivos, entre ellos Jensen Huang (Nvidia), Elon Musk (Tesla) y Tim Cook (Apple), quienes buscarán ampliar oportunidades de negocios en China.
Irán y el Estrecho de Ormuz
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, instó a Beijing a presionar a Irán para reabrir el paso en el Estrecho de Ormuz, bloqueado por la tensión regional y que afecta el suministro mundial de petróleo. Trump, sin embargo, minimizó la urgencia del asunto: “No creo que necesitemos apoyo en Irán”, afirmó.
Taiwán, el punto más delicado
China ha reiterado que la isla representa un riesgo crítico para las relaciones bilaterales. Por su parte, Taiwán espera que la cumbre no genere sorpresas en materia de ventas de armas estadounidenses, recordando que en diciembre Trump autorizó un paquete de armamento por más de 11.000 millones de dólares.
Desafíos para ambas economías
Expertos coinciden en que no se esperan cambios radicales en las tensiones entre Estados Unidos y China. Ambos países enfrentan dificultades internas: inflación y caída de popularidad en Estados Unidos, y bajo consumo y crisis inmobiliaria en China.
Se prevé que Trump concluya su visita el viernes, tras una serie de encuentros que podrían marcar la relación bilateral en los próximos meses.





