Santo Domingo.– Ante el impacto que podría generar el conflicto en Medio Oriente sobre la economía dominicana, representantes del sector empresarial plantearon la necesidad de adoptar medidas estratégicas para reducir sus efectos y adaptarse al cambiante contexto internacional.
Las declaraciones surgen luego del mensaje emitido por el presidente Luis Abinader, quien advirtió sobre posibles aumentos en tarifas eléctricas, transporte y alimentos como consecuencia del alza en los precios del petróleo a nivel global.
El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Celso Juan Marranzini, consideró que una de las claves para enfrentar la situación es optimizar el uso de los recursos públicos y dirigir los subsidios hacia los sectores más vulnerables, al tiempo que se impulsa la actividad económica.
Marranzini subrayó que el escenario internacional es dinámico y requiere un monitoreo constante, así como una comunicación fluida entre los distintos sectores para responder de manera oportuna a los cambios.
En esa misma línea, el vicepresidente del Conep, César Dargam, destacó la importancia de evitar confrontaciones y fomentar un clima de cooperación nacional. A su juicio, la coyuntura actual exige soluciones conjuntas y un enfoque integral que permita mitigar los efectos de la crisis.
El debate también incluyó la valoración de medidas como el trabajo remoto, considerado por el empresariado como una alternativa viable para reducir el consumo de combustibles en medio de la incertidumbre económica.
Por su parte, representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señalaron que no existen fórmulas únicas para enfrentar este tipo de crisis globales, por lo que cada país debe diseñar estrategias adaptadas a su realidad, priorizando la protección de los sectores más vulnerables.
En el ámbito energético, la presidenta de la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental, Christy Luciano, destacó la necesidad de acelerar la transición hacia fuentes renovables, como una vía para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Aunque reconoció los avances del país en diversificación energética, señaló que aún se requieren mayores inversiones y el fortalecimiento de alianzas entre el sector público y privado para consolidar estos proyectos.
El sector empresarial coincide en que la actual coyuntura representa un desafío, pero también una oportunidad para impulsar cambios estructurales que fortalezcan la resiliencia económica del país.





