FLORES, Indonesia. — La emergencia continúa este domingo en la isla indonesia de Flores, donde un potente terremoto de magnitud 7.7 dejó al menos 51 personas muertas, más de un centenar de heridos y daños importantes en viviendas, centros de salud, escuelas y edificios públicos.
El movimiento telúrico ocurrió el sábado por la mañana frente a la costa norte de Flores y provocó una rápida evacuación de miles de residentes. Según las autoridades, alrededor de 5,000 personas permanecen fuera de sus hogares mientras esperan asistencia y condiciones seguras para regresar.
La situación se ha complicado por las numerosas réplicas registradas después del terremoto principal. Las autoridades contabilizaron 341 movimientos posteriores, mientras algunas comunidades continúan sin servicio eléctrico ni comunicaciones y una de las principales rutas utilizadas para el acceso de los equipos de emergencia permanece bloqueada.
Entre las necesidades más urgentes se encuentran alimentos, agua potable, medicamentos y artículos para niños. Umri, un residente de 55 años de Nangahale, relató que pasó aproximadamente 24 horas en una zona elevada junto a otros damnificados por temor a regresar a su vivienda.
El temor también persiste entre quienes recuerdan el devastador terremoto que golpeó Flores en 1992. Aquel sismo, también de magnitud 7.7, generó un tsunami y dejó alrededor de 2,500 muertos.
Las autoridades informaron que al menos 101 personas resultaron heridas como consecuencia del desastre ocurrido este sábado. Hasta el momento, los equipos de búsqueda y rescate no han reportado personas sepultadas ni desaparecidas.
Daños generalizados
El terremoto ocasionó graves afectaciones en la infraestructura de la isla. Al menos 914 viviendas presentan daños severos, mientras que cientos de otras construcciones sufrieron desperfectos de menor magnitud.
Entre los edificios afectados figuran 93 instalaciones educativas, 36 centros de salud y 38 edificios gubernamentales, de acuerdo con los datos proporcionados por las autoridades de gestión de desastres.
El epicentro se localizó al norte de Flores. Tras el terremoto, residentes de varias zonas observaron un retiro repentino del mar y se desplazaron hacia lugares elevados ante el temor de que pudiera producirse un tsunami.
Aunque la alerta fue retirada poco después, las autoridades mantienen la recomendación de no ocupar edificaciones que hayan sufrido daños, debido a la posibilidad de nuevos derrumbes provocados por las réplicas.
Preparan estado de emergencia
El Gobierno de Nusa Tenggara Oriental, provincia a la que pertenece Flores, prepara una declaración de estado de emergencia por 14 días para facilitar las labores de asistencia y recuperación.
Mientras tanto, la Cruz Roja y la Media Luna Roja organizan el envío de ayuda para las personas que permanecen en refugios temporales. El Gobierno indonesio ya movilizó 50,000 kits de asistencia, equivalentes a unas 275 toneladas de ayuda humanitaria.
La Unión Europea también ofreció utilizar los satélites de observación terrestre del programa Copernicus para apoyar las labores de evaluación de daños y búsqueda de posibles víctimas.
Flores se encuentra en una zona de elevada actividad sísmica debido a su ubicación dentro del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. El recuerdo de anteriores desastres naturales mantiene en alerta a la población.
Uno de los episodios más devastadores ocurrió en 2004, cuando un terremoto de magnitud 9.1 frente a la costa de Sumatra desencadenó un tsunami que provocó unas 170,000 muertes en Indonesia y alrededor de 50,000 más en otros países de la región.
Las autoridades continúan trabajando para restablecer los servicios básicos, despejar las vías de acceso y distribuir suministros entre las comunidades afectadas, mientras miles de personas permanecen fuera de sus hogares a la espera de poder regresar con seguridad.





