El presidente estadounidense asegura que el país se beneficia del encarecimiento del crudo gracias a su liderazgo en producción, mientras el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz dispara los precios y eleva la preocupación global por el suministro energético.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que el aumento de los precios del petróleo provocado por la guerra con Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz generará importantes beneficios económicos para su país.
“Estados Unidos es, con diferencia, el mayor productor de petróleo del mundo, así que cuando suben los precios del petróleo ganamos mucho dinero”, escribió el mandatario en su red social Truth Social, en el decimotercer día del conflicto.
Trump, no obstante, subrayó que su principal prioridad sigue siendo impedir que Irán desarrolle armas nucleares. “Hay algo mucho más importante para mí, como presidente: impedir que un imperio malvado, Irán, tenga armas nucleares y destruya Oriente Medio y, de hecho, el mundo. ¡Nunca permitiré que eso ocurra!”, advirtió.
Las tensiones en la región han generado preocupación en los mercados energéticos. Los ataques iraníes contra buques y la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz —una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de hidrocarburos— han elevado la incertidumbre sobre el suministro global.
Por esa vía transita entre el 20 % y el 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo y gas. La interrupción parcial del tráfico ha provocado la pérdida en el mercado de alrededor de 10 millones de barriles diarios, según informó la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
El organismo indicó que el flujo de crudo por el estrecho se ha reducido cerca de un 10 % desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero. Como consecuencia, el precio del barril volvió a acercarse esta semana a los 100 dólares, un nivel que no se veía desde hace meses.
Estados Unidos, que actualmente es el mayor productor mundial de petróleo, se ha convertido además en exportador neto de crudo y derivados. La Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA) revisó recientemente al alza sus previsiones de producción para este año, impulsadas por el aumento de los precios internacionales.
El nuevo pronóstico prevé un incremento de aproximadamente 500.000 barriles diarios respecto a la estimación publicada en febrero.
El auge de técnicas como la fractura hidráulica o fracking y el aumento de las exportaciones energéticas han reforzado el peso del sector en estados como Texas, Dakota del Norte y Nuevo México. En este contexto, un encarecimiento del petróleo suele traducirse en mayores ingresos para las compañías energéticas y en una balanza energética más favorable para Washington.
Sin embargo, este beneficio no se refleja de forma uniforme en la economía doméstica. Los consumidores estadounidenses han visto subir los precios de la gasolina en más de un 10 % en la última semana, lo que aumenta la presión inflacionaria.
Trump ha defendido que el conflicto con Irán es “necesario para proteger” a Estados Unidos y ha minimizado el impacto económico del encarecimiento del combustible, al considerar que se trata de “un bajo precio a pagar”. El presidente también aseguró que las operaciones militares contra la República Islámica terminarán pronto, argumentando que “prácticamente no les queda nada por bombardear”, una afirmación que Teherán ha rechazado.





