MANILA.– Un terremoto de magnitud 7.8 sacudió este lunes el sur de Filipinas, dejando al menos 31 personas fallecidas, más de 130 heridas y una decena de desaparecidos, según informaron las autoridades de gestión de emergencias del país.
El movimiento telúrico, cuyo epicentro se localizó frente a la isla de Mindanao a una profundidad de 35 kilómetros, provocó el colapso de edificios, viviendas y estructuras comerciales en varias localidades de la región. Las autoridades activaron alertas de tsunami y ordenaron evacuaciones preventivas en zonas costeras mientras evaluaban el alcance de la emergencia.
Entre las áreas más afectadas figura la ciudad de General Santos, donde equipos de rescate trabajaron durante horas entre los escombros de un supermercado derrumbado para recuperar a personas atrapadas. Videos difundidos en redes sociales mostraron el colapso de un centro comercial y daños severos en instalaciones educativas.
Las labores de búsqueda continúan en distintas comunidades, especialmente en la provincia de Sarangani, donde un deslizamiento de tierra sepultó varias viviendas. Solo en el municipio de Glan se reportaron numerosas víctimas mortales tras el derrumbe de casas ubicadas al pie de una montaña.
Las autoridades enfrentan dificultades para obtener información precisa debido a los cortes eléctricos y problemas en las comunicaciones. Además, las réplicas continúan generando preocupación entre los residentes y los equipos de emergencia, que permanecen en máxima alerta.
Más de 2,000 personas fueron evacuadas como medida preventiva después de que se emitiera una alerta de tsunami para varias zonas del Pacífico occidental. Sin embargo, horas más tarde los organismos especializados levantaron las advertencias tras descartar un riesgo significativo para las costas afectadas.
El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., ordenó la suspensión de clases en las áreas impactadas y exhortó a la población a mantenerse alejada de las zonas costeras hasta que las autoridades confirmaran condiciones seguras.
Filipinas se encuentra en el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo, por lo que los terremotos forman parte de los riesgos naturales recurrentes que enfrenta el archipiélago.





