Lima.– La contienda presidencial en Perú continúa manteniendo en vilo al país luego de que la candidata conservadora Keiko Fujimori recuperara el primer lugar en el conteo de votos de la segunda vuelta electoral celebrada el pasado domingo.
Con más del 98 % de las actas contabilizadas, Fujimori registra una ventaja mínima sobre el candidato izquierdista Roberto Sánchez, en una de las elecciones más cerradas de la historia reciente del país. La diferencia entre ambos aspirantes se reduce a apenas unos cientos de votos, lo que mantiene la incertidumbre sobre el resultado definitivo.
El giro en el escrutinio se produjo después de que Sánchez liderara el conteo durante gran parte de la jornada del lunes e incluso alcanzara una ventaja de decenas de miles de sufragios. Sin embargo, la incorporación progresiva de los votos emitidos en el exterior, donde Fujimori ha obtenido un amplio respaldo, permitió a la candidata de Fuerza Popular revertir la tendencia.
Mientras Fujimori ha concentrado su apoyo en Lima y otros centros urbanos, Sánchez ha logrado imponerse en diversas regiones rurales y zonas tradicionalmente críticas del centralismo político peruano. Esta distribución del voto refleja la fuerte división política y social que caracteriza al país sudamericano.
El proceso electoral aún no ha concluido, ya que permanecen pendientes de revisión varias actas observadas y votos sometidos a evaluación por las autoridades electorales. Analistas consideran que estos sufragios podrían ser determinantes en una elección donde cada voto adquiere un peso extraordinario.
Durante la campaña, las encuestas ya anticipaban un escenario de empate técnico entre ambos candidatos, por lo que el estrecho margen registrado en el escrutinio no ha sorprendido a los observadores. Tanto Fujimori como Sánchez han llamado a sus seguidores a mantener la calma mientras avanza el proceso oficial de validación de los resultados.
De confirmarse la tendencia actual, Fujimori alcanzaría la presidencia peruana tras varios intentos fallidos en elecciones anteriores, aunque el resultado definitivo podría tardar días o incluso semanas debido a la revisión de votos impugnados y actas observadas.





