SANTO DOMINGO.– Las investigaciones arqueológicas desarrolladas en las aguas de La Isabela y su bahía, uno de los primeros asentamientos españoles establecidos en América tras el segundo viaje de Cristóbal Colón, están permitiendo a República Dominicana fortalecer sus capacidades para estudiar, proteger y gestionar su patrimonio cultural subacuático.
Así lo afirmó Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional de la Unesco en La Habana y representante de la organización para Cuba, República Dominicana y Venezuela, quien destacó los avances alcanzados durante las primeras etapas de una misión internacional que busca identificar posibles embarcaciones hundidas y otros vestigios históricos.
Lemaistre explicó que las misiones realizadas en 2024 y 2026 han generado resultados considerados alentadores y han contribuido a incrementar la capacidad nacional para producir conocimiento científico, preservar los bienes arqueológicos en su entorno marino y establecer mecanismos para su gestión sostenible.
El proyecto cuenta con el respaldo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el apoyo de los ministerios de Cultura de España y República Dominicana.
En las investigaciones participan expertos de instituciones de México, Argentina, España y Estados Unidos, además de especialistas dominicanos, lo que ha permitido combinar distintas experiencias en arqueología y patrimonio subacuático.
Más de 40 anomalías bajo investigación
Durante las exploraciones realizadas en la zona se han detectado más de 40 anomalías en el fondo marino, según explicó Alejandro Gumá Ruiz, oficial de Cultura de la Oficina Regional de la Unesco en La Habana.
Estas señales corresponden a irregularidades observadas durante los trabajos de investigación y todavía no permiten confirmar que se trate de restos arqueológicos. Para establecer su naturaleza será necesario realizar excavaciones y estudios adicionales.
Los indicios podrían estar relacionados con acontecimientos ocurridos durante los primeros viajes españoles a América, aunque también existe la posibilidad de que correspondan a materiales de períodos posteriores, comprendidos entre los siglos XVI y XVIII.
Entre los posibles hallazgos se encuentran restos de galeones españoles, aunque las autoridades y especialistas mantienen cautela hasta completar las investigaciones.
Una tercera fase podría comenzar en 2027
La continuación del proyecto dependerá, entre otros factores, de la disponibilidad de recursos para financiar una nueva etapa de excavaciones.
Para comienzos de 2027 está prevista una comisión conjunta entre autoridades españolas y la Unesco, en la que se evaluará la posibilidad de disponer de los fondos necesarios para desarrollar una tercera fase de la investigación.
Los trabajos se realizan bajo los principios de la Convención de la Unesco de 2001 sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, que establece la preservación de estos bienes en su entorno original como uno de los principales criterios de protección.
Investigación podría favorecer candidatura de La Isabela
Los resultados que se obtengan en una eventual nueva etapa también podrían tener importancia para las aspiraciones de República Dominicana de lograr que La Isabela sea incorporada a la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.
Gumá explicó que los nuevos datos científicos y arqueológicos podrían aportar información relevante para fortalecer el expediente de candidatura del sitio.
De lograr la inscripción, La Isabela se convertiría en el segundo sitio dominicano incluido en la Lista del Patrimonio Mundial, después de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, reconocida en 1990.
Cambio climático amenaza patrimonio bajo el mar
Los investigadores también han advertido sobre los efectos que el cambio climático puede tener sobre los restos arqueológicos sumergidos.
Fenómenos como la acidificación de los océanos y el aumento de la intensidad o frecuencia de eventos meteorológicos extremos, incluidos los huracanes, pueden acelerar el deterioro de materiales que permanecen bajo el agua durante siglos.
Ante este escenario, los especialistas consideran necesario integrar las políticas de protección del patrimonio cultural con las estrategias destinadas a enfrentar los efectos del cambio climático.
La investigación en La Isabela representa, además, una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre uno de los primeros capítulos de la presencia europea en América y, al mismo tiempo, establecer herramientas para proteger los vestigios históricos que permanecen ocultos bajo las aguas dominicanas.





